Siempre es igual. Cuando uno está teniendo un buen momento, el tiempo pasa muy rápido, se esfuma sin poder percibir el buen sabor. En cambio, cuando es malo, el tiempo es casi eterno, uno puede sentir cada pequeño dolor, cada movimiento de la vida. Es típico decir "como quisiera que se detenga el tiempo" o "quisiera que esto termine ya".
Sin embargo, una vez que el buen momento se esfumó, uno puede analizar más claramente cada segundo vivido a pleno, estrujar cada sonrisa y/o risa. Y por más que ya haya pasado, se puede seguir disfrutando. Pero una vez que el momento malo pasó, uno no lo recuerda porque, justamente, fue malo.
Uno tiene que tratar de ver lo bueno a todo. Aunque parezca imposible y no se pueda ver, siempre está y es indispensable para una buen día. Y si se tiene un buen día, se tiene una buena semana, y un buen mes, y un buen año, y una buena vida. Y, ¿quién no quisiera tener una buena vida? Y pensar que con algo tan chiquito, se puede.
jueves, 18 de diciembre de 2008
viernes, 21 de noviembre de 2008
auténtico
Cada vez que me detengo unos segundos en la acelerada vida que normalmente llevamos y me pongo a pensar en cómo se desarrollan mis cosas me doy cuenta de muchas cosas. Entre todas ellas descubrí como uno depende del resto. En todas las formas en que uno puede depender. Para estar bien, para sentirse mejor, para buscar aliento, para salir adelante, y en los peores casos para descubrir qué se puede y qué no se puede ser. No me refiero a algo que esté "prohibido", sino a qué estamos posibilitados, qué clase de persona podemos ser y qué clase de cosas podemos hacer. Entonces también caigo en cuan mal está eso. Quiero decir, que débiles somos. Si uno hace algo diferente, se lo califica como el "raro", el "ortiva". Pero si seguís a la manada (aunque en su mayoría de veces esa manada actúe erróneamente), por decirlo de manera sutil, tenés unos de los coeficientes más elevados. Y mientras me sumerjo más en este pensamiento y examino más cuidadosamente, entiendo que ese tipo de actitudes están más cerca de mí de lo que pienso. Y que hasta a veces yo misma caí en ese pozo. El burlar a una persona, el dañarse a uno mismo en las variedades de daño que puede haber, en hacer algo que no quieras. Una persona me dijo "hacer, pensar, sentir y decir tienen que estar unidas". Hacer sin sentir. Decir sin hacer. Pensar sin decir. Sentir sin pensar. Nos va sacando de nuestro propio camino. Ese que buscamos hace mucho, ese que a veces nos parece tan lejano y que al no actuar por nuestra propia cuenta se aleja más y más. Y cuando llegamos a la bifurcación y hay que elegir, elegimos sin pensar, sin decir, sin sentir, sin hacer. Elegimos por elegir, porque otro nos lo dijo, porque todos eligieron ese camino. Es difícil frenarse y pensar estas cosas, pero no imposible. Es difícil no dejarse llevar, pero no imposible. Depende de uno mismo. De la propia autenticidad, originalidad, como quieran llamarle. Ser uno mismo. Siempre se trata de eso. Siempre que uno sea uno mismo es cuando más correctamente tu camino va a ser elegido.
lunes, 10 de noviembre de 2008
curiosidad
Si bien todos sabemos que cada uno es dueño de uno mismo, ese poder se ve constantemente usurpado por los demás. Por la familia, por amigos, por enemigos y, en ciertos casos, hasta por desconocidos. Metódicamente, se meten en la privacidad, observan, interrogan, exprimen y, finalmente, juzgan. Sin saber bien, sin conocer todos los lados de la historia, sin escuchar ambas campanas. No quiero desmerecer a los "metiches con buena voluntad", pero si aquello viene con intención oscura, con búsqueda de beneficio propio, es cuando uno se replantea los deseos del investigador. Obviamente, nadie está exento de esas ganas de saber más, pero mi papá siempre dijo "los extremos son malos", y es cuando la curiosidad se lleva al extremo donde ya te produce desconfianza, duda y también hasta la finalización de relaciones. Por lo pronto hay que saber (y si no se sabe, aprender) a autoevaluarse, a observarse más detenidamente en el espejo de nuestra propia vida. No digo que sea fácil, para nada. Pero no es imposible, y las miradas hacia uno mismo siempre traen buenos frutos, para potenciar buenas actitudes y suprimir las malas. Y si te ves en esa tentación de cumplir el papel de Sherlock Holmes por un ratito, mejor pensalo dos veces antes.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Vos
Mirando el verde, decido escribir. Escribir porque es la manera de expresarme, de contar lo que me pasa. Escribir porque me gusta, porque soy así, sin vueltas. Innovar es lo que me gusta, cambiar, rotar, dar un vuelco. No me gustan los estereotipos, los modelos a seguir, las cosas ya hechas, los caminos ya realizados, las reglas o las obligaciones impuestas. Me gusta crear, inventar, y al escribir, invento. De chiquita me decían que yo tenía que ser escritora, solamente porque soy una aficionada a la lectura y de todo tipo. Si bien hoy en día elijo cosas muy alejadas de la escritura, aún sigue siendo un hobbie que regresa de vez en cuando. Soy una persona autónoma, no me gusta depender de nada ni de nadie. No me gusta que me digan que hacer, actúo porque así dicta mi cerebro (o en otros casos mi inconsciente). Entonces mientras saco estas deducciones me di cuenta que muchas veces los demás esperan cosas que nosotros no podemos darles. No porque no queramos, simplemente no está en nuestras posibilidades o capacidades poder dárselas. Y aún así, seguimos siendo únicos, irreemplazables, inigualables. Aún así tenemos mucho para dar. A veces lo vemos, a veces no, y a veces si lo vemos pero son los demás los que no lo ven. Entonces yo digo "allá ellos". Uno es lo que es y también lo que decide ser. Es una gran contradicción, porque uno puede ser una persona humilde, pero decide ser arrogante, y las cosas cambian rotundamente. No creo en el destino, creo que cada uno va formando su camino y es decisión nuestra qué camino querer tomar, porque muchas veces nos vamos a ver en la difícil tarea de decir "y ahora para dónde?". Pero hay que confiar. Si tomamos el camino incorrecto, nunca es tarde para dar marcha atrás y volver a elegir. Y si ya avanzamos mucho, no hay que desesperarse, porque ya va a llegar otro camino más para elegir. Sé vos mismo y no tengas miedo a serlo. Reíte, gritá, llorá, pensá, creá, corré, bailá, comé, pero siempre hacé lo que vos quieras, no lo que te impongan.
jueves, 25 de septiembre de 2008
descubrimiento
Es fácil: si te gusta lo que digo bien y sino volá de acá. No tengo por qué darte explicaciones de lo que hago. Algo que defino como autonomía personal, libertad, "hacer lo que quiero". Me contuve demasiado tiempo de ser quien quiero ser, pero hasta acá llegamos. Me cansé de aparentar algo que no soy. "Ser o no ser". Hoy decido ser y no ser. Se entiende..no? Cambiar la piel, quitarse la máscara, sacar a esa persona escondida dentro, descubrirse a sí mismo. Dejar la falsedad de lado (y, por si queda alguna duda, no soy la única que debería hacer eso).
jueves, 4 de septiembre de 2008
Palabra
Cómo a veces nos vemos llenos de tantos sentimientos. Cómo personas que solían hacerte bien, son las que más dolor te provocan. Cómo te quebrás, de la forma mas inesperada y te refugiás en los que no considerabas. Qué poca conciencia tenemos del poder que tiene una palabra. Simple, directa, hiriente. Y sin saberlo, nos vamos quedando sin fuerza. Sólo una palabra para que tu alrededor se desmorone, lenta y dolorosamente. Y entonces cuando ves que tus luces se van apagando te preguntás a vos mismo 'cuándo fue que esto comenzó?', porque te olvidaste cómo era ese tiempo en el que no había motivo para estar triste, en el que la sonrisa no se borraba de tu cara. Pero de un hondazo te traen a la realidad y, resignado, te proponés afrontarla. Total.. a palabras necias, oídos sordos.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
segundas oportunidades
Entonces otra vez allí. El sol pasa por su ventana, pero no parece iluminar. No era un día perfecto. De hecho, hace bastante no tenía uno. Pero había algo que la incitaba a seguir. 'Nunca bajes los brazos'. Recordó esa frase y se dio cuenta de que no todo es tan malo como parece, después de algo feo viene algo mejor. Lo importante es saber cerrar puertas, capítulos, círculos. Todo tiene un final, pero dependía de ella que estuviera definitivamente concluido. El tren pasó y se subió... Pero ahora ya había bajado. El siguiente tren estaba cerca, lo sabía. 'No lo desaproveches' se decía a sí misma. Entonces llegó y, por supuesto, se subió. Dejó atrás ese capítulo y sonrió, porque 'después de algo malo viene algo mejor'.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)