Cómo a veces nos vemos llenos de tantos sentimientos. Cómo personas que solían hacerte bien, son las que más dolor te provocan. Cómo te quebrás, de la forma mas inesperada y te refugiás en los que no considerabas. Qué poca conciencia tenemos del poder que tiene una palabra. Simple, directa, hiriente. Y sin saberlo, nos vamos quedando sin fuerza. Sólo una palabra para que tu alrededor se desmorone, lenta y dolorosamente. Y entonces cuando ves que tus luces se van apagando te preguntás a vos mismo 'cuándo fue que esto comenzó?', porque te olvidaste cómo era ese tiempo en el que no había motivo para estar triste, en el que la sonrisa no se borraba de tu cara. Pero de un hondazo te traen a la realidad y, resignado, te proponés afrontarla. Total.. a palabras necias, oídos sordos.
jueves, 4 de septiembre de 2008
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